domingo, 30 de septiembre de 2012

Yo payaso

Probablemente mi logro que más me ha ayudado a ser recordado, hasta ahora, es el momento en el que me convertí en payaso. Obviamente no soy el típico payaso que se ve en las fiestas infantiles, el que se burla de la gente, más bien, uno que los ayuda a que puedan sonreirle a la vida .
Mi primera clowneada en la calle con el grupo Kusillaqta
Todo comenzó cuando yo me encontraba de viaje en la ciudad de Santiago de Chile, era el verano del 2011. Una amiga mía, Danitza, me invito a un taller gratuito de clown en San Borja, Lima (Soy de Lima-Perú). Yo por mucho tiempo había tenido la idea en la mente de volverme claun (clown castellanizado) gracias a una serie de payasos que se transmitía por cierto canal peruano y por la película de Patch Adams.
Al regresar a mi patria, a mi pueblo, convencí a una amiga para que me acompañe al taller (mejor dicho, para que ella me diga como llegar porque conozco poco esa zona) y ella accedió, Nataly  era mi amiga y con ella me gradué en ese taller.
Mi vida como payaso había comenzado, poco a poco me involucre con el grupo y salia cada vez que se podía a claunear en la calle, nuestra misión  jugar con las personas para que su actitud mejore y liberarnos del estrés de nuestras vidas privadas, también promocionar el nombre del grupo.
Una intervención con el polo de Kusillaqta
Con el transcurso de los meses me fui interesando más en la vida de un claun por lo que me ofrecía siempre que se lo requería. Intervenciones para niños, ancianos, jóvenes  talleres gratis por aquí, por allá. Fui ganándome amigos de diferentes lugares, y de todo tipo. Sin embargo, el colectivo Kusillaqta comenzaba a tener problemas internos. Una lucha de poderes, enfrentamientos de gestos y actitudes entre los miembros llevo a la disolución del grupo. Sin embargo, un pequeño grupo decidió seguir con la iniciativa. Realizábamos reuniones para coordinar el nombre, la misión  la visión del nuevo grupo pero no había ninguna intervención como payaso clara.
Una intervención con Llupi Cusiscca
Esto me llevo a integrarme como apoyo en otro grupo al cual fui invitado: "Llupi Cusiscca". No era miembro oficial del grupo pero cuando necesitaban de un claun que los apoye, me llamaban y yo iba encantado. Con ellos vi una realidad distinta que Kusillaqta no me mostró nunca, que existe gente que realmente necesita ayuda. Claunear sin prejuicios, siendo totalmente transparentes, con lo que hay, eso aprendí con Llupi.
Navidad en Jicamarca Valle
El tiempo transcurría y el nuevo proyecto de los supervivientes de Kusillaqta quedo solo en eso, en un proyecto. Por lo pronto, me había quedado sin una organización estable. No me afectaba mucho porque era la época de navidad y habían muchas intervenciones por fiestas.
En el verano del 2012, decidí dictar un taller. Prepare mis cosas, arme mi plan de trabajo e imprimí unos volantes. Todo estaba listo, a excepción de los alumnos. No tuve ningún participante, lo cual me desanimo mucho. Sin embargo, Manuel, un amigo del clown que se interesa mucho por mi aprendizaje de payaso, me paso la voz de un taller de costo ligeramente alto pero que ofrecía becas a quienes estén interesados en unirse a la organización. Esta organización se llamaba "Buen Humor". Acudí a mis entrevistas de selección de becados, espere los resultados y EUREKA, había sido aceptado.
Luego de pasar un talle a cargo de Fernando Lamas, tuve que escoger en que tipo de payaso me iba a especializar: de hospital o comunitario. Escogí ser comunitario e integrar el programa de "Payasos Solidarios" en donde me especialice en realizar la labor de un payaso para grandes cantidades de personas con una labor social.
Sesión de fotos para Buen Humor
El trayecto en Buen Humor ha sido interesante, conocí nuevos amigos y eso me gusta. Gracias a ellos mi payaso comenzó a hablar, porque se vio obligado en cierta manera. Me toco ir a centros para el adulto mayor y con los señores, la actividad física no es la mejor herramienta para interactuar con ellos. Fue muy diferente a lo que andaba acostumbrado: claunear con niños. Al principio fue difícil pero de alguna manera u otra, me ha servido mucho.
Sin embargo, ahora ya ha transcurrido un año y medio desde que me convertí en payaso y la he pasado bien a pesar de todo pero es hora de ir más allá. Hablando con mi padre, se me metió el bicho de ser yo quien tenga un grupo. No obstante, el recuerdo del taller frustrado aun estaba presente pero aun así me decidí y lance una convocatoria vía mi pagina de facebook. Un grupo de personas aparecieron, y logre realizar un taller.
Para finalizar el taller, salimos los chicos a su primera intervención en la calle lo cual me trajo muchos recuerdos. Luego de ellos, los chicos se pusieron de acuerdo para formar un grupo en el cual nos juntemos para seguir practicando como payasos y salir a jugar con las personas de la calle eventualmente y, quien sabe, tal vez este pequeño grupo se haga más grande.
Lo que me gusta de mi vida como payaso es que yo realmente siento que mejoro lo más que puedo y así lograre que mi caminata sea escuchada en todos lados como Yo, payaso.
Yo, payaso.

1 comentario:

  1. Dar cada paso, con entusiasmo, responsabilidad y amor. En casi un año de trabajo contigo puedo dar fe que cuentas con estas 3 importantes cosas. Ser payaso es tan hermoso, como difícil organizar a payasos. Por eso , de cuando en cuando, tomate el tiempo para organizar tus experiencias, aquilatarlas y seguir dando pasos. Me gusta mucho tu claridad. Y tu entrega. Mucho éxito Paul.

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