jueves, 5 de febrero de 2015

Yo (formador de) payaso (s)

Una segunda etapa en mi vida como payaso comenzó: formar otros payasos. Sí, lo acepto, para el momento que dicte mi primer taller no tenía tal vez la experiencia, la capacitación, la actitud, la semblanza de los talleristas de clown que me acogieron o a quienes representan fervientemente el mundo payaso y que aún tengo la esperanza de llevar un taller con ellos. Yo no tenía nada de eso pero si tenía algo: estaba enamorado del pensamiento payaso, la mirada clown… la filosofía de la nariz roja.
¿Qué experiencia tenía yo? Había pasado por dos talleres completos con dos distintos talleristas, había tenido unos cuantos talleres de un solo día que encontraba por ahí, me metí a otros talleres (teatro, danza, acrobacias) porque YOLO y nada más pero también tenía un padre muy cargoso con el tema de que porque no retransmitir lo que he aprendido, por poco que sea…tengo que admitir que si no fuera por él no existirá Sonrisa Seria, un grupo peculiar de personas que les encanta ser payasos.
Los primeros chicos de Sonrisa Seria
Sin duda alguna me encanta dictar talleres de clown y me emociona mucho más ver que los participantes a los talleres se emocionan tanto como yo con el tema. ¿Quién lo diría? Sin embargo, eso es ahora. Ahora siento que ya tengo la experiencia pero no era así cuando comencé. Todavía recuerdo mi primer taller el cual desarrolle inspirado en el primer taller que yo lleve. En un inició fueron algo de seis personas pero solo terminaron cuatro. El taller lo llame Clown Nivel 0 y fue así porque no tenía la confianza suficiente en mi para decir que lo que estaba haciendo realmente era clown. Pensé: “y si mis amigos clowns ven esto y deciden ir, y luego critican todo y se burlan” me entro el pánico, por lo que decidí ofrecer una introducción de la introducción. Claro, el taller estaba pensado para ser un taller básico ya que tenía en mi mente algunos modelos que contemplaban todo este desarrollo, solo faltaba profundizarlo. Al finalizar el taller, bueno, no logré el mismo resultado con todos, unos lograron captar la idea, otros no. Sin embargo, se formó un grupo y nació mis ganas de mostrarles el mismo recorrido clown que yo tuve cuando comencé. No voy a mentir, funcionó al principio pero no surgió un problema distinto: somos personas distintas, con prioridades distintas, situaciones distintas, problemas distintos.
Clowneada de clausura de la 2da promoción
 Sin embargo, seguíamos juntos. Seguí con el tema de dictar talleres y llego el verano del 2013. Otro taller, llegaron inscritos: otra vez un grupo de seis y se mantuvo hasta el final del taller. Un grupo peculiar, yo estaba más nervioso porque le medio para el anterior taller se había cumplido. Uno de mis amigos clowns se inscribió y no solo eso, metió a su enamorado y a su sobrino. Sin embargo, el taller se dio bien pero el problema fue finalizándolo. El sobrino de mi amiga se puso nervioso y no presentaba interés para realizar la actividad de cierra. Esto, sumado a un mal humor por parte mía produjo un sermón de mucho peso para el chico. Estuvo mal, no todos tienen que compartir mi visión del clown y cada uno tiene su momento pero también aprendí a no aceptar personas (sobre todo adolescentes) que no deseen sinceramente entrar al taller y son obligados por sus padres.
Después de todo esto, entre en una etapa de frustración conmigo mismo. Más allá del grupo, que andaba más o menos bien, era algo interno conmigo. Las actividades como clown a las cuales asistía ya no me satisfacían como antes, las organizadas como Sonrisa Seria eran más que nada por obligación (no teníamos tantas personas y me veía obligado a ir a todas). Por otro lado, también tenía las intervenciones de Buen Humor (otro grupo al que participo como voluntario). Lastimosamente, después de asistir a la mayoría de sus actividades ya iba llegando a mi límite: siempre me resultaba lo mismo, no es por ser un insensible pero ir a clownear en esas intervenciones me parecía lo mismo si fuera sin mi traje, sin mi nariz y solo me dedicaba a hablar con ellos. Me frustraba no poder explotar más lo que me gustaba, así que decidí meterme a un taller (pagado, nunca antes había pagado por un taller).

Justo da la casualidad que para este taller me corte el cabello, fue como un renacer. Más allá, al llevar este taller me di cuenta de varias cosas sobre lo payaso. Si bien no me fue de maravilla, aprendí muchas cosas y logre captar un poco la esencia de la tallerista del taller: Fiorella Kollmann. Las indicaciones que daban y las acotaciones, desde el punto de vista de una persona de escenarios, son distintas a mis antiguos talleristas que eran en su mayoría psicólogos. Claro, que en ese momento no pude darme cuenta de todo, me sentía mal por mi desempeño pero no permití que eso me afecte a la larga.
Clausura del taller de la 3ra promoción de Sonrisa Seria
Ya con este nuevo punto de vista, abrí otro taller para Sonrisa Seria, ya el tercero. Se inscribieron seis personas nuevamente, suele parecer un número constante.  Ya había aprendido de mis errores, todos eran mayores de edad y tenía un co-tallerista que me apoyaba con las indicaciones y sobre todo era más relajado para dar las “criticas”, había un balance. El taller paso volando y al final ingresaron dichas seis personas que resultó ser un grupo bastante unido.

Siguiendo el camino, surgió la oportunidad de dictar un taller en la PUCP para alumnos de EEGGLL (Estudios Generales Letras). Fue una experiencia totalmente distinta y nueva (y como nueva, surgieron sus problemas). Para este taller se inscribieron alrededor de 25 personas y se nos programó cinco clases de dos horas y media. Recapitulemos, yo he dictado talleres de nueve sesiones de tres horas para seis chicos, nunca más, nunca menos. Sin embargo, hicimos lo mejor que se pudo y se formó a esta gran cantidad de alumnos. Claro, no todos continuaron y los que quedaron no tenían como prioridad el clown (pero si les encantaba).
Clausura del Taller PUCP OPROSAC 4ta promoción

Para este momento me di cuenta que algo sucedía después de cada taller de clown, por lo menos en unas cuantas personas, yo entraba en un papel “paternalista” que si bien me gusta algo para finalizar este taller llegue a la conclusión de que no entraría en este papel por más tiempo. Como ya en el grupo había varias personas que lo conformaban decidimos realizar una pequeña reunión de integración. Sin embargo, yo llegue tarde porque tenía paquetes que entregar. Cuando llegue a la reunión encontré una atmosfera lúgubre (luces apagadas, lleno de humo de cigarro, todos tirados en los sillones). No es mi intención prejuzgar o eso intente hasta que un par de chicas me sacaron del salón y comenzaron a explicarme cosas que habían sucedido con intención de reclamo y todo. En resumen, al sentir una atmosfera completamente opuesta a la que se quería logar (integración) decidí levantarme y hablar. Sin embargo, las cosas no salieron bien. Muchas personas negaron todo lo sucedido y afirmaron que pasaban un buen rato, incluso las personas que me pidieron hablar se quedaron callados. Ese momento fue un golpe duro para mí, no lo negare. No volví a hacer una reunión de integración de esa manera, no volví a ser tan protector con nadie (al fin y al cabo, no son niños para estar tras de ellos) y definitivamente, el lugar de esa reunión me dejo de gustar.
Las cosas siguieron su rumbo, llego el verano del 2014 y llego la época de talleres de verano. Por primera vez decidimos dar dos horarios y solo yo tendría uno. No voy a negarlo, me daba un poco de rabia tener un grupo que no iba a ser mis alumnillos pero bueno, así son las cosas. En total hubo doce inscritos, sorprendentemente. Para este taller, mi objetivo era que los payasos que salgan sean disciplinados y tengan vocación payasa. Por lo tanto, re-estructure mi taller para que tenga bastantes actividades físicas pero no conté con la sorpresa de que la mayoría de inscritas sean mujeres. Sin menospreciar al género femenino pero estas chicas simplemente no eran de realizar actividades físicas. Por otro lado, el único chico del taller era un chico de 14 años y con el volvieron mis intenciones de enseñar clown a chicos  adolescentes.

Show de Verano - clausura de la 5ta promoción de Sonrisa Seria

Empezó de nuevo el ciclo universitario y con el otro grupo en la PUCP. Esta vez fue un grupo de EEGGCC (Estudios Generales Ciencias) y fue un grupo bastante amigable. Conté con el apoyo de dos co-talleristas que, no voy a negarlo, me encanta como es la mecánica que se genera entre los tres. Un gran grupo, con ellos comencé a amar dar talleres a grandes grupos, me encanto la energía, la disposición, las ganas, el esfuerzo, todo. Con ellos, Sonrisa Seria ya se sentía como un gran grupo. Con ellos aprendí a controlar algunos temperamentos, una dinámica totalmente distinta, agilidad, destreza y la emoción de no lograr hacer todo lo planeado en una sola sesión.
Clausura Taller RAU PUCP - 6ta promoción de Sonrisa Seria

Después de este taller, llego el taller organizado propiamente por Sonrisa Seria y no por intermediarios como ha venido sucediendo en la PUCP. Sin embargo, surgió un problema: la cantidad de inscritos al taller fue mínima en un sentido estricto de la palabra: tres inscritos de los cuales solo quedo una chica nueva. Fue un taller un poco frustrante, con un poco cantidad de inscritos. Sin embargo, como la mayoría payasos que ya había formado antes, decidí apostar por un nivel más. Desarrolle nuevas propuestas ligadas más a la narración de una historia y el clown escénico.


Clausura de la 7ma promoción (Wenn la sobreviviente)

Taller OPROSAC PUCP - 8va promoción de Sonrisa Seria
Taller RAU PUCP- 8va promoción de Sonrisa Seria
A las pocas semanas empezó de nuevo el ciclo en la PUCP y Sonrisa Seria aposto por dictar dos talleres a la vez, uno en EEGGLL y otro en EEGGCC. A pesar que los dos talleres tuvieron la misma convocatoria fueron dos totalente distintos en cuestiones de formación.  El primero era un grupo notable de personas, unas dieciocho mientras que el segundo empezó con diez y se redujo hasta unas seis personas. El primer grupo era bastante similar con respecto al grupo de EEGGCC del ciclo pasado, solo con la diferencia de que use nuevas propuestas que vinculaban al clown escénico. Sin embargo, el segundo grupo fue el reto: era un grupo complicado y, para que negarlo, problemático. A pesar de eso, pude apreciar bastante el crecimiento que hubo en ese grupo en particular. Ambos grupos se unieron bastante bien, con ellos probé lo aprendido en un curso de creatividad que lleve, buscando que reconozcan sus habilidades personales y se enteren del medio que los rodea.

CLAUSURA DE LA 8VA PROMOCIÓN Y UNA GRAN PARTE DE LOS MIEMBROS DE SONRISA SERIA :)
Finalmente, me encuentro en el mes de febrero del 2015 y me encuentro dictando en total cuatro talleres: tres para niños de 6 a 12 años y otro oficialmente para Sonrisa Seria el cual consta de seis inscritos por ahora. El taller para niños es todo un reto, es una nueva experiencia la cual disfruto bastante y también sufro bastante. Aun no sé cómo acabara pero me parece bastante bien, incluso he comenzado a disfrutar que me llamen “profesor”. Por otro lado, el taller en Sonrisa Seria acaba de comenzar pero por lo que veo, le tengo muchas expectativas… son solo seis, pero con ese número he hecho muchas cosas buenas.

Hoy, a un mes de cumplir mi cuarto año como clown me siento bastante bien como formador de payasos. 

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